4 de enero de 2011

AISAR, la Ciudad Oscura



Baaner subió los 2011 escalones de la torre más alta de Aisar. Abrió la puerta con una de las 12 llaves que llevaba colgadas del cuello y prendió las 365 velas que descansaban sobre la rueda giratoria del faro. Las luces se multiplicaron gracias a 8.766 espejuelos que las propagaron como una sola vela a través de la lucerna central, liberando el amanecer sobre la Ciudad Oscura.


Los ciegos habitantes de Aisar sintieron en sus rostros el calor de esa nueva aurora y percibieron que algo en el interior de sus relojes-esferas comenzaba a latir. Lentamente el fluido de sus conductos se licuó y pasó a través de los engranajes, bujías y ruedecillas de los esqueletos estéticos hasta que sus pupilas fueron despertando de un letargo de siglos, y pudieron contemplar aquel extraño albor en toda su plenitud.


Baaner miró a todos aquellos seres que acababan de cobrar vida y sonrió. Cogió la pluma del destino y el papel del cambio y escribió con su mejor letra:


«Día 1, primer mes del nuevo comienzo»

Copyright: Luisa Fernández

Foto extraída de Internet.