22 de mayo de 2013

«Legados», de Javier Pellicer









Título: Legados
Editorial: Ediciones Holocubierta
Autor: Javier Pellicer
ISBN: 978-84-15763-07-9
Rústica con solapas.
Ilustraciones: A J Manzanedo
Extensión: 424 pág.
Precio: 16 €




Hola a tod@s.

Esta es la espectacular portada de Legados, la nueva novela de Javier Pellicer, que verá la luz próximamente de la mano de Ediciones Holocubierta. Pero ¿qué nos espera en Legados? Pues veamos…

Sinopsis

El mundo está en paz. Una paz relativa, tensa y siempre al borde de un precipicio oscuro. Los elfos de Esmeril, los enanos de Moru y los humanos de Reino Bosque, Salmanasar,  Ungoloz y otros países del continente de Valion, conviven en una aparente calma apenas  rota  esporádicamente por algunas razas hostiles. Decenas de aventureros recorren los  caminos dedicados a la realización de hazañas que les reporten fama y grandes tesoros.  Pero muy pocos intuyen la tormenta que está por venir, y que pondrá en peligro todo lo  existente.

En Moru, Bainis de Robleda, hijo de un gran héroe pero criado entre enanos, será  señalado por el destino como portador de la piedra mágica Decadencia, corruptora de toda  vida. Y en Marvalar, la gran capital de Reino Bosque, la joven Thalla, perteneciente a la  mayor institución religiosa del mundo, tendrá que enfrentar su fe a la necesidad ante la  llegada de Prosperidad, la runa que otorga vida y abundancia. Ambos adolescentes, con la  ayuda de otros compañeros, tendrán que encontrar el modo de librar a todas las tierras de  los efectos de las piedras arcanas, sin imaginar que estas son mucho más de lo que  aparentan. Pero su misión irá más allá de erradicar un mal superior a la concepción de los  mortales, pues deberán enfrentarse también a su pasado, a ese legado heredado que tanto  pesa en sus corazones, y del que dependerá en buena parte el futuro de todo el universo.






Javier Pellicer, autor de la aclamada por las críticas El espíritu del lince, llevará al lector  de la mano en un viaje épico por el mundo del exitoso juego de rol, de creación española, Aventuras en la Marca del Este. Siguiendo la estela de los relatos creados para las  antologías Crónicas de la Marca del Este, el autor recupera a sus personajes más carismáticos: Talfin el enano; Darlak, el Último Valaryo; y sobre todo el arqueólogo gnomo Papiro, incorporando a su vez otros nuevos. Un homenaje en toda regla al mundo del rol más clásico, así como a la literatura fantástica de aventuras que tanto marcó a varias generaciones de lectores del género.


UNA AVENTURA ÉPICA, UNOS PERSONAJES INOLVIDABLES


En Legados, el lector recorrerá algunos de los  rincones más grandiosos del mundo imaginado por los  creadores del juego de rol original. Javier Pellicer ha  realizado un exhaustivo proceso de documentación,  avalado por los propios creadores, para ser fiel a la  Marca del Este. Gracias a él, quienes han jugado  alguna partida de Aventuras en la Marca del Este  regresarán a Robleda o Marvalar, y descubrirán  maravillosos lugares todavía no narrados como La  Marca de los Titanes o Columnas Rocosas (un  espectacular nuevo emplazamiento en el país enano de  Moru). Y quienes no conocen la mitología del juego, se  asomarán a un mundo fantástico plagado de aventuras.


Pero si algo caracteriza a Legados son los personajes, el  gran motor de la historia. Bainis de Robleda, el  misterioso Calanis Matador de Magos, Thalla la  sacerdotisa, el arqueólogo gnomo Papiro o el brutal  Darlak son solo  algunos de ellos. El lector comprobará  que no son  meros adornos para la historia, sino que de sus secretos, penurias y alegrías dependerá la resolución de la trama. Carismáticos todos ellos, quedarán en la  memoria de los aficionados al género.


TONELADAS DE MATERIAL EXTRA


Además de la novela propiamente dicha, que cuenta con un precio irresistible (16 €), Ediciones Holocubierta ha preparado una gran cantidad de material extra para acompañar el lanzamiento de Legados, en una clara apuesta por ofrecer lo máximo al lector: Dos booktrailers, exclusivos wallpapers del gran ilustrador AJ Manzanedo, e incluso una extensa antología creada por Javier Pellicer como regalo a los lectores de la novela, Las crónicas de Maese Papiro; un interesante preludio donde podrán conocer los orígenes y aventuras previas de algunos personajes de Legados.
Todo ello podrá conseguirse a través de la web oficial de la novela:


Legados estará en preventa a partir del día 23 de mayo en la web de la editorial: 




¡La aventura está servida!  ¡No la dejéis escapar!

6 de mayo de 2013

De cuentos policiacos...



Hola a tod@s.
Hace un par de semanas hablábamos sobre cuentos policiacos en una de las reuniones de Mesa de Escritores. Resultó una clase interesante a la par que divertida. Soy una asidua lectora de novelas que llevan la etiqueta de misterio o suspense. Sí, no son puramente policiacas. Tienen notables diferencias. Yo agradezco que me presenten el entorno del protagonista y de su vida. Tal vez este gusto mío se deba a mi predilección por las novelas de suspense norteamericanas. Patricia Highsmith, Robin Cook,  Patricia Cornwell  y Mary Higgins Clark, esta última de mis favoritas. Me gusta sumergirme en historias oscuras y ser testigo de los pasos que da cualquier detective privado, policía o aficionado accidental tras las huellas del asesino. No hay nada como leer una buena historia de las que tengan enjundia. Sobresaliente en trama y perfectamente documentada hasta en los detalles más escabrosos de la medicina forense. Que me sorprenda y, sobre todo, que sea inteligente. Esto último no tiene precio. Casi todos mis compis coincidieron en que escribir una historia policiaca era muy difícil. Más todavía si lo que se busca es brevedad. Ni qué decir tiene que estuve de acuerdo con ellos. Aun así, hay que darle a la tecla y experimentar. Es toda una gozada intentarlo y aprender de los errores.
Para entrar en situación nada mejor que el estribillo de una canción popular estadounidense.  
«Lizzie Borden cogió un hacha y dio cuarenta hachazos a su madre; cuando vio lo que había hecho le dio cuarenta y uno a su padre.»
Que lo disfrutéis.  


Asesinato en las Villas

Anochecía en las Villas. El inspector Gómez se acercó a la parte trasera de la casa. De fondo, las sirenas silenciadas de los coches patrulla teñían de un azul intermitente los setos del jardín. Dio varias caladas profundas a un cigarrillo antes de atravesar el umbral. Escrutó con gesto experto el agujero que lucía el cristal de la puerta y tiró la colilla a los parterres. Dentro, el olor oscuro de la muerte le hizo torcer el gesto. Una silueta de tiza recortaba la posición exacta del cadáver. Medio metro más allá, la del arma: un cuchillo. Había una gran mancha de sangre coagulada sobre el piso. Una mujer mayor, consumida y diminuta, estaba sentada en un taburete en actitud alerta. A su lado, su hijo, un disminuido psíquico en silla de ruedas. Gómez recogió el informe a uno de los agentes. Después de leerlo, interrogó a la mujer.
Bien, señora García. Aquí dice que es usted la asistenta y que vivían con la víctima...
Ella asintió con vehemencia.
—… que no oyeron ni vieron nada durante la noche prosiguió.
Sí, sí señor. Ya se lo dije a la jueza. Verá, mi hijo no puede caminar y tiene las manos completamente inútiles. Tengo que hacérselo todo. Cuando llega la noche le doy una de esas pastillas para dormir. Yo caigo rendida nada más rozar la almohada. No. No escuchamos nada.  
Gómez miró con hondura a la mujer. Sus ojeras, su gesto fatigado. Después, al hombre de la silla de ruedas. Sus ojos vacíos, la baba corriéndole por las comisuras, sus manos. Le parecieron pequeños esquejes amorfos, ramas secas que no dejaban de temblar, como si estuviesen aferrando el aire, matando moscas imaginarias.
Negó al aire en un gesto de misericordia.  
Está bien, señora García. Hemos terminado. No olvide que tendrá que personarse en comisaría mañana para firmar la declaración.

La mujer, tras despedirse y cerrar la puerta, se asomó a la ventana y esperó a que se alejaran los coches patrulla. Se acercó a su hijo y, mirándole las manos con fijeza, en voz muy baja, dijo:
Y, ahora, quiero que os estéis quietecitas de una puñetera vez.



© Luisa Fernández