8 de mayo de 2010

NADA QUE PERDER




Estanislao Prieto Prieta era un escritor que lo había perdido todo en la vida: primero la inspiración, su trabajo, su mujer, su casa, su coche y su autoestima. Tan sólo le quedaba una pequeña maleta de cuero en la que llevaba todas sus pertenencias: el único libro de cuentos que había publicado hacía tres años y su máquina de escribir, una Olivetti 98.

Ahora dormía en la calle y acudía a los comedores sociales. Fue allí donde trabó amistad con Baalberith, un tipo al que contaba todos sus anhelos, sus ansias por volver a escribir y recuperar su inspiración. Se hicieron inseparables.

Después de varios meses de escuchar sus problemas, le dijo que conocía a alguien que podría ayudarle a encontrar de nuevo la inspiración perdida, pero que era un tanto raro y siniestro.


Estanislao no hizo preguntas. Qué más tendría que perder.

Fue entonces cuando se lo presentó.

—Aquí Mefistófeles, un amigo.


Aquel tipo le proporcionó un escaño en el congreso (no especificó partido político).



Copyright: Luisa Fernández


Foto extraída de Internet