27 de marzo de 2010

DESDE SU VENTANA




Tiene las manitas enrojecidas de tirar piedras al aire. Se sube a los escombros y grita. Luego, ondea su bandera y llora. Su bandera, que pretende ser blanca, es un trapo sucio y ajado. Lo ha atado a un trozo de marco de ventana. Esa ventana era la de su casa, por la que veía marcharse a su padre y a su hermano para ir al trabajo. Era la de los amaneceres y la de las luces que se veían a lo lejos cuando anochecía. Por esa misma ventana, su madre lo llamaba para que entrara en casa después de jugar. Y a través de ella veía ocultarse el sol entre las nubes y a las bandadas de pájaros planear formando una uve. A través de esa ventana veía la vida pasar. Su corta vida.


Y agarra con fuerza ese trozo de madera, lo aferra como si fuese lo último que le une a esa mansa existencia. Grita, y ondea de nuevo la bandera con desesperación.


Pero nadie escucha al niño. Las bombas no tienen oídos, y debajo de los escombros sólo hay cadáveres.



Copyright: Luisa Fernández

Foto extraída de Internet




Este micro me lo ha publicado PEPE PEREZA en su blog ASPEREZAS:
http://pepepereza.blogspot.com/