17 de septiembre de 2013

De vuelta al blog




Este será un otoño diferente.
 
Ya estoy de vuelta y parece que fue ayer cuando me despedía de vosotros con un montón de buenos propósitos sobre el descanso. Pensaba terminar mi nueva novela ECDA, leerme una torre de libros, meterle mano a mis muebles decimonónicos y tirarme a la bartola en los ratitos muertos. Pues de esos planes, «nada de nada». No he parado de trabajar. Creo que ha sido una de las pausas estivales en las que más he dado el callo. Literalmente. Tengo callos en los dedos y en los codos, de tanto dibujar (bendito proyecto...), y hasta creo que me van a salir en el alma, porque llevo más de tres meses sin poder escribir una sola línea de mi libro. Otro verano así y pasaré a engrosar la lista de «viejas con gato que mueren en extrañas circunstancias». Me da la sensación de haber envejecido milenios (y aquello de que el trabajo es salud no se lo cree ni San Pedro). Ya me lo decía mi madre «no hagas tantas cuentas que te van a salir rosarios, niña tonta». Y yo, lo único que acierto a farfullar es: «Señor, llévame pronto».

En fin, resumiendo y sin paños calientes: que estoy a-go-ta-da. Pero daremos por bien empleado este veranito toledano porque el otoño ya está a la vuelta de la esquina y traerá muchas novedades a Tierra de Alquimia y, por ende,  a esta que suscribe. Habrá un poquito de todo: reseñas, entrevistas, relatos y… sorpresas de las gordas; fechas para señalar en rojo en mi calendario particular. Espero poder compartirlo con vosotros.

Entre tanto, un relatillo de mis «perturbadores» para ir abriendo boca. Ya había ganas.




  

Le han contado...
 
Le han contado que aquel chaval de la fotografía se llamaba Héctor y que no era un buen estudiante, pero iba sacando las asignaturas. Le han contado que le gustaba una chica del grupo de teatro del colegio y por eso se había apuntado a las pruebas de Romeo y Julieta. Le han contado que le encantaba leer novelas de fantasía y que, cuando fuese mayor, quería ser astronauta, veterinario o guitarrista en un grupo de rock. Que le gustaba montar en bici con sus amigos del barrio y explorar por el campo, torturar lagartijas y cazar insectos. Que se pasaba las horas muertas escuchando los viejos vinilos de Heavy Metal de su padre mientras jugaba a la PlayStation, y que últimamente se había dejado crecer el pelo.
Eso le han contado los señores trajeados del juzgado mientras él permanece sentado en el banquillo de los acusados y escruta una vez más la fotografía del cadáver de Héctor.
¿Comprende usted las acusaciones que se le imputan? le pregunta el juez.
Pero… por más que mira la foto, no comprende por qué lo van a encerrar. De donde él viene, la vida humana vale una mierda.


© Luisa Fernández


Iré visitando vuestros blog para ver qué tal os ha ido en mi ausencia.
Un besazo.

19 comentarios:

  1. Hola

    Me alegro de tu vuelta a las bitácoras. La mía, si no fuera por los garbanzos, estaría de un abandonado... A ver si se me ocurren temas, retomo cosas antiguas, pero el trabajo, también, apenas me deja tiempo.

    Muy bueno el relato. Lo de "no comprende por qué le van a encerrar" es muy bueno.

    Un saludo.

    Juan.

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    1. Hola, Juan.

      La verdad es que para mantener el blog en plena forma, uno tiene que emplear tiempo del que no dispone, jejejeje. Yo, por desgracia, cada día tengo menos. Pero todo sea por seguir compartiendo cositas.

      A ver si te da un resuello tu trabajo y vuelves a la carga.;)

      Me alegro de que te haya gustado el relatillo. A saber de dónde viene el acusado. A lo mejor de más lejos de lo que pensamos. ;);)

      Un abrazote.

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  2. Una delicia leerte de nuevo.
    Una cosa es lo que se planea y otra lo que sale, :) Mejor no hacer planes.
    Un abrazo, Luísa.

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    1. Hola, Ohma.

      Gracias. Ya echaba de menos vuestras voces amigas. ;)

      Qué razón tienes. Para otro año me lo pienso dos veces, jajajajaja. La verdad es que ya llevo varios veranos sin vacaciones y se va notando. Ya veremos al año que viene…

      Un abrazote, guapa.

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  3. A-go-ta-da? Cuídate, Luisa. Te receto unos días de descanso, aunque sean pocos.

    Echaba de menos tus relatos y este me ha sabido a gloria, a pesar de que este individuo está sumido en el infierno inadaptado.

    Besos y besos.

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    1. Hola, Gemelas.

      Pues me temo que sí. Mandé la capa de superwoman a la tintorería y la extraviaron, jajajajaja. Y con la crisis que hay, no estoy por labor de comprarme otra. ;) Pelín desnutrida estoy, la verdad. Esto se está convirtiendo en una carrera de galgos. Pero qué duda cabe que echaré el resto este otoño, dejando a un lado las dudas existenciales que una se plantea ante tales circunstancias. Esto son lentejas, que para mí lo único bueno que tienen es el chorizo, jajajaja

      Gracias, majísimas. Yo también he echado de menos vuestros escritos. Algo que voy a subsanar de inmediato.;)

      El precio de una vida vale lo que el alma negra de su asesino estime oportuno. Ya sabéis que hay libertad de precios. ;)

      Un par de requetebesos para cada una.

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  4. Vaya!. Parece que el verano nunca cumple sus promesas. Mejor no hacer planes en firme y dedicarse a lo que vaya surgiendo.
    Ya se te echaba de menos. Me alegro de que hayas vuelto.
    Las pilas... ya se recargarán, que el otoño se encargará de ello.
    Un abrazo.

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    1. A mí me sale “rana” el verano, Belén, jajajajaja. Siempre hago mil planes para descansar y terminar mis novelitas a mi aire y sin prisas, pero se conoce que el jodío no está por la labor. ;) A ver si el otoño entra con buen talante.

      Gracias, majísima. Yo también he echado de menos tus versos y tu buen humor. Así da gloria volver. :)

      Un abrazote.

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  5. a veces no sale como lo planeamos.. pero... sale
    Te dejo un beso, buen miercoles

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    1. Hola, Karu.

      A mí me pasa lo del cuento de “La lechera”, jajajaja, pero es verdad, van saliendo las cositas y los proyectos, poco a poco. Es por eso que lo doy todo por bien empleado. ;)

      Gracias por tu visita y sé bienvenida a mi Blog. Feliz miércoles a ti también.

      Un beso.

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  6. Hola Luisa. Es muy tarde hoy y solo quería dejarte un saludo.
    Volveré para recrearme en tu relato esta semana.

    PD: Sabes que en Amazon.es alguien ha dejado una opinión bastante positiva de mi libro. ¿No habrás sido tu? jajaja.

    Besos.

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    1. Hola, José.

      Espero que hayas pasado un feliz cumpleaños. ;)

      Yo todavía estoy visitando los blog de los compis. Ando pelín retrasadilla porque tengo mucho trabajo, para variar. Tardaré un poco en ponerme al día.

      Me alegro un montón por ese comentario estupendo que has recibido. Seguro que no será el último. Ya verás.;)

      Besos.

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Excelente relato. Y ahora mi conclusión:
    Hay muchos, -cada vez más lugares en nuestro mundo- donde la vida humana vale una mierda, o lo que es lo mismo: nada. Lugares donde se valora más un trozo de papel teñido de verde y con cuatro o cinco cifras que la vida de una humilde persona o lo que sea; y en el fondo cualquier cosa da igual ante el relumbrante brillo de la codicia.

    Besos, mi gran escritora!

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    1. Hola de nuevo, José.

      Me temo que por desgracia el dinero siempre es y será el ganador de cualquier partida. Menos mal que hay muchas personas que todavía damos un justo valor a la vida. Mientras sea así, seguirá habiendo esperanza para el género humano. ;)

      Gracias por tus palabras.

      Un beso.

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  8. Querida maestra, ya tengo ganas de volver a juntarnos con el grupo. Tómate un respiro y deja que el otoño te sorprenda.
    El relato, perfecto. Como siempre.
    Un abrazo de Mos y otro de Cefe.

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    1. ¡Hola, Mos!

      Sí, ya hay ganas de veros a todos.

      Septiembre está siendo un mes de locos, no solo a nivel literario. A veces las cosas se empeñan en llegar todas juntas y una es incapaz de multiplicarse. Intento dar abasto, pero me temo que solo soy una pobre humana, jajajajaja. Habrá que pedirles a los dioses que repartan un poquito de sus dones a los que se aburren. ;)

      Nos veremos pronto, compi.

      Un requetebeso a Mos y a Cefe.

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  9. Encantada de verte por aquí de nuevo. Se echan de menos tus letras, unidas o por separado pero siempre parlanchinas, deseosas de contar. Y si...la vida en estos tiempos no está muy valorada, dependiendo que ojo la mire y que peso la calibre.
    Espero que pronto nos veamos, en grupo hay más que contar.
    Besos miles.

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    1. ¡Hola, Resu!

      Yo también estoy encantada de volver. Teneros a todos en mi casa no tiene precio, compi. Gracias por tus palabras, guapa mía.

      Ya queda nada para volver a reunirnos. Tal y como le he dicho a nuestro Mos, septiembre se ha empeñado en regalarme todo su cariño. ;) Y bueno, me da que octubre también lo hará. Eso sí, espero que guarde para otro algunas de las cositas inesperadas que me ha traído a mí. Voy cumplidita.

      Un besazo.

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