31 de mayo de 2012

Cuatro títulos para mi próxima novela




Hola a tod@s.

Mientras mi novela La piel del invierno va intentando hacerse un hueco en las mesas de las editoriales, yo prosigo con mis proyectos. En cuanto termine con los últimos (un relato para una antología y la portada de un poemario), me meteré de lleno con mi siguiente novela. Es una historia que escribí hace cinco años. Por entonces, comencé a experimentar con estructuras poco convencionales (comúnmente llamadas de racimo), que había visto en muchas novelas norteamericanas (de la que he mamado a mares),  y que a mí me resultaban interesantes para una historia como la mía, donde no había un protagonista definido. O sea, donde todos los personajes comparten y llevan el peso de la narración. Esta estructura permite que el lector esté en contacto permanente con los personajes, pues en un solo capítulo puede leer lo que está ocurriendo en distintos escenarios con historias paralelas e incluso simultáneas, y disfrutar de los variados puntos de vista de cada uno de ellos. También el «experimento» planteaba una dificultad añadida: estaba escrita en presente continuo (la acción es narrada según está ocurriendo). 

Cuatro personas de mi confianza y de gran preparación literaria, leyeron el manuscrito. Las críticas al respecto fueron muy buenas. Tanto fue así, que me animé a presentar la obra a un concurso. No logró ser seleccionada. No la moví por editoriales ni agencias.  La guardé en un cajón. 

Ahora, al paso de los años, vuelvo a retomarla para aplicarle los recursos que he ido aprendiendo. Soy de las que opina que todo en la literatura tiene un tiempo y el aprendizaje jamás termina. Es por ello que creo estar un poco más preparada para encarar esta nueva aventura. Veo los fallos, los errores cometidos, las taras estructurales y del argumento. En definitiva: hace cinco años no era el momento de sacar a la luz esta novela a pesar de las buenas críticas que obtuvo. Hoy, sin embargo, puede tener un gran potencial gracias a que ha «dormido» el tiempo necesario para que yo también evolucionara como escritora. Necesitaba ser más capaz, más autoritaria con mis personajes y más astuta a la hora de plantear recursos literarios y estilísticos. Siempre he pensado que la belleza no tiene porqué estar reñida con un argumento atrapante. Me gusta jugar con el lenguaje. Esto entraña un peligro añadido a la hora de afrontar el tocho. Nunca me he considerado una escritora «de tono formal». Tal vez fuera eso lo único que siempre tuve claro: quería conseguir un equilibrio entre un lenguaje rico y la accesibilidad para el lector medio. Y, por supuesto, seguir creciendo en los diálogos, esos grandes desconocidos. En ello estoy. Intentando conseguirlo y lo que te rondaré...
  
Los proyectos que me he traído entre manos estos últimos meses, desde que a principios de marzo terminara La piel del invierno, me han tenido pelín distanciada de lo que es para mí el verdadero objetivo: mis novelas. Hay mucho por reescribir. Historias dormidas que necesitan despertar para que yo vaya evolucionando junto con ellas.

Es por eso que os hago partícipe de los títulos provisionales de mi nueva novela. Me encantaría que fueseis vosotros los primeros en darme la opinión sobre cuál os gusta más. Os diré que la historia es costumbrista (ficción histórica), tiene muchos personajes y una gran dosis de misterio aderezado con otros elementos que me llenan bastante a la hora de escribir. Digamos que sin esos ingredientes no sería yo misma. También os adelanto que estará narrada en primera persona.

Ahí van esos títulos:

Rederos de niebla
Cazadores de niebla y ceniza
Tiempo de niebla y ceniza
Estación de niebla y ceniza

He jugado con las distintas variantes, pero lo de «niebla y ceniza» lo tengo claro, jejeje. Espero vuestras opiniones. Un besazo y gracias por anticipado.