17 de diciembre de 2009

FELICIDADES, IRON

Mi peludo telépata cumple cuatro años.

El 17 de diciembre de 2005 nació Iron, un pastor alemán de pelo largo (negro y fuego). Y lo hizo en una localidad muy cercana a la mía; El Álamo. No sería hasta un mes y medio después, cuando llegó a casa.



Su llegada es uno de esos recuerdos que sé que me acompañarán toda la vida. Lo primero que pensé cuando le vi, fue lo precioso que era. Parecía un lobo negro. Inmediatamente nuestras miradas se cruzaron. Sus ojos eran grises, con esa nube opaca que tienen cuando todavía toman leche materna. Era desafiante, pero en ella había encerrada temor y el justo recelo frente a la nueva familia de dos piernas que le esperaba. Ese miedo le duró unos días. Después, Imagino que por instinto, me seguía a todas partes. Y era endiabladamente listo; sabía que me había robado el corazón desde el mismo instante en el que leí en sus ojos, que su alma era tan antigua como la mía.






















Los que me conocen saben que Iron es muy importante para mí. Es mi “muso”, la inspiración de algunos de mis relatos, entre ellos “Telepatía” (o el perro telépata, como suelo llamarlo), el cual me publicaron en la revista “Al Otro Lado del Espejo, nº 0” y que me ha dado muchas alegrías. También me inspiré en él para dar vida a uno de los personajes principales de mi primera novela de género fantástico y al que llamé Estanislao, una subespecie de corazón tan noble como su linaje y que tiene el poder de la telepatía.






















Y es que, Iron y yo nos entendendemos sin necesidad de palabras.

Luisa Fernández
Fotos: Pandora