10 de enero de 2013

Mi entrevista con «Mesa de Escritores»



Hola a t@dos. 

Comienzo el año con una estupenda sorpresa: una entrevista.  
Ni os cuento la ilusión que me hace. Varios componentes del grupo literario Mesa de Escritores, de Fuenlabrada, me propusieron una entrevista a seis manos. Será por tanto una entrevista coral de los escritores  Resu Bonilla, Cefe Otálora (Mos) y Diego Ruíz.  Les doy las gracias por brindarme la oportunidad de que me conozcáis un poquito mejor.

¡Allá vamos!

C. O. ¿Para quién escribes realmente?

Escribo para alimentar a mi monstruo particular. Tengo claro que escribiría aunque no me leyera nadie, aunque prefiero creer que siempre hay un lector agazapado con el que intento pactar. 

D. R. La sociedad se mueve por modas, y la literatura no es menos que en el resto de ámbitos sociales. ¿Crees que tu estilo literario se adapta a las exigencias que demanda el mercado actual, es decir, piensas que tienes un público lector esperando a comprar tus libros?

Durante mi formación, el primer objetivo que me tracé fue conseguir mi propia voz. Una voz única que me identificara como autora. Mi meta, además de ofrecer tramas interesantes, es aportar algo de enriquecimiento literario. Sin duda hay lectores que demandan esto. Luego sí hay un grupo lector para mis novelas.

R. B. En tu caso, que tienes unos gustos muy definidos sobre los que escribir, aunque te atrevas con todo; ¿hacia qué derroteros sueles dirigir tus renglones? ¿Costumbrismo, terror, ficción?

Me gusta el costumbrismo porque es muy visual y habla mucho de la época elegida, pero indiscutiblemente tiendo a  calar mis historias con un cierto aura de misterio e intriga. Por ahí van mis pasos. Me gusta jugar con lo insólito y sorprender al lector. De cualquier modo, lo que siempre tiene prioridad para mí es la historia en sí, no el género.   

C. O. ¿Qué escritores han influido en tu creación literaria?

De pequeña me gustaba leer a Bécquer y Ágatha Christie; al crecer, prefería a John Fante, Carver, Beckett, Julio Llamazares, Manuel Rivas y Patricia Highsmith. Algunos se dan calambre unos a otros, pero es lo que hay. 

   R. B. Cuando tienes que escribir algo improvisado o sobre un tema no elegido, ¿qué ideas se pelean por salir a flote?

El acto de escribir es en sí mismo es un exorcismo. Mis demonios son los primeros en la fila cuando me enfrento a la hoja en blanco. Quieren salir todos juntos del saco, y ya lo creo que lo consiguen. Eso es algo que no puedo ni quiero evitar. Son ellos los que dan vida a la historia, da igual si el tema lo he elegido yo o no. 

 D. R. Luisa, he leído cuanto has escrito y, verdaderamente, me parece excelente tu calidad literaria. Abundan en tus relatos todo tipo de personajes, perfiles psicológicos, historias hipnóticas, ambientes oníricos y desenlaces inesperados. Dime, ¿de dónde sacas tanta fuerza imaginativa?

Gracias por leerme y por tu opinión, Diego. Yo creo que un escritor, ante todo, es un inventor de historias. Hay que fabular mucho para atrapar al lector. Y si no tienes una gran inventiva, siempre existe el recurso de transformar la realidad a tu antojo. No hay nada de lo que no puedas escribir un cuento. Esta es una de mis premisas. Y, bueno, tal vez esa fuerza imaginativa de la que hablas tenga algo que ver con la intuición. Algunos lo llaman olfato. La historia siempre está ahí, ante nuestros ojos. 

C. O. ¿Cómo ideas tus relatos o novelas?

Nacen de una pequeña idea; un runrún machacón. Normalmente es una imagen o una escena. Soy muy cinéfila. Devoro cine como devoro lectura, pero también devoro vida. Para escribir me apoyo en aquello que me sorprende del alma humana; en su oscuridad o en su luz. En sus pecados, pasiones, miserias, sus redenciones... en los milagros cotidianos que podemos captar si somos observadores. 

R. B. ¿Qué fue lo primero que aprendiste sobre el arte de escribir?

No sé si fue lo primero, pero te aseguro que estos dos o tres conceptos se me grabaron a fuego y siempre los tengo muy presentes. Son algo así: «los textos propios no se defienden jamás; una vez llegan al lector ya no nos pertenecen». «El ego es nuestro peor enemigo». «Para romper las reglas, primero hay que conocerlas». 

    D. R. ¿Qué opinas de los actuales premios literarios? ¿Sirven para encumbrar a talentos desconocidos?

    Abogo por los que son modestos, de poca dotación económica, y que premian la calidad sin dejarse llevar por la bibliografía del autor. Son ideales para los que están empezando en esto de la letras. A mí me han dado muchas alegrías, pero no creo que «encumbren», la verdad. No tienen grandes medios.

C. O. ¿Qué debe saber un escritor novel a la hora de querer publicar?, ¿con qué se enfrenta?

Yo les recetaría kilos de paciencia. Nada de prisas. Todo tiene su justo compás de espera. Hay que corregir, pulir y mejorar el manuscrito hasta que haya dado lo mejor de sí. El objetivo es conseguir una novela sólida, que no haga aguas. Importantísimo es conocer el mundo editorial, las distintas opciones que nos ofrece,  y qué nos pedirán antes de enviar nuestra obra (qué es una ‘propuesta editorial’, cómo lograr una buena ‘sinopsis’, qué son las ‘características de la obra’ y la ‘carta de presentación’, Google está llena de información). Hay que trazarse objetivos realistas y no precipitarse al abordarlos. También es importante conocer a otros autores. Blog, redes sociales, concursos que den opciones a publicar en antologías, etc. ¿A qué nos enfrentamos? A una ardua competencia, al silencio de las editoriales y al ninguneo más absoluto. Otros lo dijeron muy bien y yo lo repito a mi aire: trabajo, trabajo y más trabajo, que talento hay para aburrir y el que no lo tiene se lo inventa. 

  R. B. Hoy por hoy, el ambiente literario es bastante desalentador a nivel publicación; ¿eso te hace ser pesimista en tus escritos?

Mis escritos no acusan el desaliento. Yo, a veces, para qué negarlo. El mercado editorial soporta grandes pérdidas y se lo piensan mucho antes de respaldar económicamente a un novel. Esta es mi realidad y la de otros muchos, pero no por ello voy a darme por vencida. Tengo fe en mis novelas y sé que tendrán su oportunidad. 

C. O. Si nos damos una vuelta por cualquier librería, podemos ver que no todo lo publicado tiene calidad literaria y, sin embargo, está a la venta. ¿Qué opinas de esto?

En nuestro caso, me temo que ser escritor es un problema a la hora de criticar novelas ajenas por aquello del «ojo de cíclope» como suelo llamarlo yo (risas). Lo dejaremos en que ni lo malo es tan malo como afirman ni lo bueno es tan bueno como se dice por ahí. Pero eso sí, una novela sin calidad literaria puede ser un éxito de ventas. Esto no lo afirmo yo, las estadísticas están ahí para demostrarlo. Todos hemos oído hablar de alguna en concreto que obtiene malas críticas y aun así se alza con los primeros puestos del ranquin de ventas. ¿Qué nos dice esto? Pues que quienes la compraron buscaban pasar un buen rato independientemente de su calidad literaria. Ni más ni menos. Cada grupo lector tiene su cuota de mercado. Aunque me da en la nariz que tú esto lo dices por la gran cantidad de noveles talentosos que hay sin comerse una rosca… 

  D. R. El mundo interno de la creación literaria es desconocido para quien no se encuentra dentro. ¿Qué opinión te merece el mismo? ¿Cómo son las relaciones entre los escritores? ¿Y con sus representantes, editores, distribuidores, etc.?

     No desvelo nada nuevo al decirte que el mundillo es muy competitivo, pero ni más ni menos que otros ámbitos en el que el área de las habilidades se vea muy exigida. Lo que sí hay es una gran interrelación entre autores. En cuanto a la relación de escritores con sus representantes y demás, yo solo puedo hablarte de mi propia experiencia. Mi trato con mi agente, Mamen de Zulueta, de Z W Agencia Literaria, es muy bueno. Me consta que está trabajando para dar a conocer mi obra. Es ella la que mantiene un diálogo con las editoriales. Gracias a esto puedo centrarme en la escritura, que es la mejor parte de todo este tinglado.

R. B. Llevas una larga trayectoria en el mundo de la literatura, aunque te vean novel en ciertos sectores del mismo. ¿Cómo te ha enriquecido todo ello?

Me ha enriquecido de mil maneras. Soy constructiva por naturaleza. Cada paso, bueno o malo, me ha aportado algo. Considero que el aprendizaje nunca termina. He tenido la suerte de toparme con escritores fascinantes, realmente buenos, y de ellos siempre he aprendido. De los no fascinantes, todavía más. Pero sobre todo, el trayecto me ha enseñado a curtirme como escritora, a ser más paciente y menos impetuosa, a tomarme las cosas con calma. Ya sabes, cabeza fría. El tiempo de los sueños y los pajaritos terminó. Soy muy realista. 
 
O. C. Decía Borges que «escribir no es un oficio, es un destino». ¿En qué momento literario te encuentras?

Grande Borges. Me encuentro en la difícil transición de ver mi primera novela publicada. A nivel colectivo mi próximo proyecto es una antología que saldrá en abril, de la mano de Nowtilus, en su sello Tombooktu, y que se titula Fantasmagoria, compilada por Darío Vilas y en la que comparto páginas con algunos escritores a los que admiro como el propio Darío, Javier Pellicer, José Luis Cantos, Javier Cosnava, Elena Montagud, Jesús Cañadas y otros tantos autores estupendos. También publicaré en otra antología de la que no puedo decir nada todavía, pero que verá la luz más o menos por esas fechas. Por otra parte, he estado trabajando en varias novelas antiguas y en otros proyectos de antologías. También ando enfrascada con una novela histórica, y sigo pergeñando a fondo la nueva: Tiempo de niebla y ceniza, que espero tener lista para después del verano o del otoño, depende de cuánto trabajo extra me salga al paso.

  D. R. ¿Qué puedes contarnos de tus experiencias como bloguera? ¿Han sido positivas?  ¿Qué te han aportado tus lectores y visitantes?

Mi experiencia ha sido muy positiva. He conocido a mucha gente que compartía mis mismos ideales literarios. Con ellos he mantenido un intercambio enriquecedor de ideas y opiniones. Y, por supuesto, no puedo olvidar que gracias al blog conocí a varios compañeros que me han ayudado a nivel literario y que no quiero pasar por alto el nombrarlos: Susana Eevee, con la que compartí un montón de consejos sobre escritura y el mundo editorial. Ella dirigió mis pasos en la búsqueda de agente literario. Javier Pellicer, al que tanto admiro por su tesón, su saber hacer, y su gran compañerismo. También  a Rubén Serrano, Darío Vilas, José Luis Cantos, Ana Patricia Moya, Juande Garduño… La lista sería interminable. La blogosfera es un mundo inmenso que te permite relacionarte con un buen puñado de escritores y lectores interesantes. Muchos están conmigo en cada entrada de Tierras de Alquimia y espero que sigan ahí acompañándome en mi andadura. Les doy las gracias por ese apoyo constante, el calor, y ese mutuo intercambio literario. 

Luisa, gracias por responder a nuestras preguntas. Ojalá tengas  suerte y pronto podamos tener entre las manos tu primera novela. 

Gracias a vosotros y a Mesa de Escritores por brindarme esta oportunidad. Ha sido una gozada compartir un viernes más de literatura en el Enebro.