9 de marzo de 2010

TEJADOS DE EXTRARRADIO


Era así de peligroso:

escalar por las montañas de basura,

coronar los cerros heredados

de una memoria huérfana de madre

con una nutrida prole de hijos:

muñecas tuertas, trastos viejos,

mangos de paraguas.

Columpiarnos en los escombros

de las ruinas abandonadas.

Trepar por las paredes rotas,

por los huecos de sus ladrillos

como si quisiéramos arañar su mala sombra

y aquello no fuese nunca más

un quebranto de cascotes olvidados.

Era un juego.

Forjábamos espadas de madera

con las persianas partidas.

Con una piedra afilábamos sus puntas,

y se oía, como rumor a caballería de cartón,

nuestras voces de batalla en aquel descampado.

Luego, la rayuela, la lima o el destornillador

en el barro sin nombre de los ojos del suburbio,

donde amanecía a la tibieza de tahonas

demasiado acostumbradas a bocas tan hambrientas.

Después, ahuyentábamos a la realidad

contándole patrañas urbanas

y mirábamos fascinados

desde ese mismo Cerro Basurero,

los nidos de antenas en tejados de extrarradio.


Copyright: Luisa Fernández

Este poema me lo ha publicado PEPE PEREZA en su blog:

http://pepepereza.blogspot.com/

Muchas gracias, Pepe.


Foto extraída de Internet