2 de marzo de 2010

FIEBRE DEL SÁBADO




¡Saturday night fever!, gritó como una loca al entrar al pub. De una visual, se aprendió todos los rostros que bailaban bajo la bola de espejuelos. Y la vi moverse frenéticamente al son de The Bee gees, hasta sentarnos en unos taburetes altos revestidos de eskay rojo y colocar su bolso de flecos en la mesa diminuta. ¡Un gintónic!, pidió. Luego encendió uno de esos cigarrillos que huelen a vainilla. Yo la miraba. Ella no. Ella quería perderse entre los zapatos de la gente, el aire viciado y los espejos de las paredes. Encaramarse a la bola gigante y girar hasta esfumarse como una estela de humo barato y soñoliento. Quería sacudirse algo de encima. Temía que su corazón se trasparentase a través de la blusa de domingo y que contara la verdad que ocultaban los poros de su piel.




Copyright: Luisa Fernández


Foto extraída de Internet