12 de enero de 2010

POESÍA



LAS FOSAS DE MIS MUERTOS



“Llueve sobre la tierra,


sobre la tierra; el olvido,


sobre el olvido; la vida


que pasa por encima de vosotros.”



El tiempo se detuvo en ese instante.


No hubo respuestas.


Tan sólo la precisión de la bala contra el pecho


o la cabeza.


Corazón y mente silenciados.



La tierra llora la sangre de mis muertos,


mientras se derrama el cemento


como venas, arterias y esqueleto,


sobre ese mismo barro mutilado.


La vida echó raíces.


Prosiguió caminando con pasos de futuro.


Bailando sobre un fango apretado de sueños,


de memorias, de semillas que nunca nacerán


sin el sustento de unos brazos.



Ahora, las caricias se entregan al vacío,


fotografías en blanco y negro,


con el rostro borrado de tantos besos.


La tinta de las cartas se deshace


en el papel cuarteado de los años.


el cartero, murió de puro viejo,


perdido, de buscar direcciones.


Dejaron su legado sin firmar:


el hueco de la cama, sus sillas, sus navajas,


aquellas botas viejas, sus cuadernos


de versos, sus dibujos. Y una lápida


en la crece un edificio de seis plantas,


que no entiende de nombres ni apellidos.



Copyright: Luisa Fernández

Foto: Trampantojo mural de la calle Montera.

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