Hacía tiempo que no
colgaba algún poema mío. Hoy tengo ganas de gritar. Creo que será mejor que me
desahogue así, no es plan de asustar a los vecinos. Me siento como una vieja
loba aullándole a una luna absolutista. Odio odiar (a los dentistas, pero sobre
todo a la pasividad, las esperas... oh, las dulces, dulces
esperas…).
Ciclo
Abro los ojos a un
amanecer que despunta con la fuerza de un recién parido. La luz escuece ya como
el primer azote recibido. Tiene la voz de los pájaros que anidan en mi alero,
el doloroso trinar de una vida que me deja sorda y ciega.
El día trae consigo la
misma miseria, la misma desazón en las venas, la misma canción, el mismo perro.
El ladrido agónico que yace en un rincón, presa de caricias paliativas. Su
grito lleva clavado el miedo y tiembla como un velo primerizo.
Veo
crecer la hierba bajo sus pies de plomo.
Y
sí, una vez más, lo veré morir. Igual que ayer, igual que siempre.
® Luisa
Ferro
Veintiuna
Tentaciones
Cuerpo esclavo, amante, extraño…
Soy el curso de tu tiempo,
tu atadero, tu culpa,
la muda sombra que te sigue;
la cerrazón, el miedo, la cobardía.
Soy esa mano ciega
que sujeta tu garganta sin dejar pasar el aire.
Soy la cruz clavada de tus horas,
el estigma que ha cruzado la línea y se hace carne
para engendrar la miseria del alma
en esta madrugada en blanco.
Tibia piel, dulce tentación, trémulo deseo
que se hace pecado entre las piernas
y palpita devorando amantes.
® Luisa
Ferro

